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El baño del bebé

Le bain de bébé

El baño es importante para la higiene del bebé pero también puede ser sinónimo de relajación y de complicidad con los padres.

¿Con qué frecuencia darle un baño?

Tu hijo no necesita bañarse con la misma frecuencia que tú al inicio de su vida. Para un recién nacido, 2 a 3 veces por semana son suficientes si le limpias bien el culete, los órganos genitales y le lavas las manos y la cara varias veces al día. Salvo si ha vomitado o se ha ensuciado.

Cuando el bebé empieza a crecer, los baños cotidianos forman parte de la rutina diaria tanto de limpieza como de relajación.

 

Los baños duran poco tiempo: aproximadamente 5 a 10 minutos para bebés de más de 10 meses y 5 minutos máximo para bebés de menos de 10 meses.

 

¿A qué hora darle el baño?

El horario dependerá principalmente de tu agenda, pero se recomienda un baño por la noche, antes de comer para evitar la regurgitación. Esto ayudará a tu bebé a relajarse y lo tranquilizará antes de dormir.

 

¿Cómo organizarse para el baño?

Es aconsejable preparar con anticipación todo lo necesario para el baño del bebé. Una vez que el bebé está listo, deberás dedicarte solo a él. Un accidente puede suceder en un segundo si contestas el teléfono o atiendes a alguien que toca el timbre.

La temperatura de la habitación debe estar entre 22 y 25ºC y el agua a 37ºC. Revisa el termómetro para evitar cualquier riesgo de quemadura. En cuanto al nivel de agua, 10 cm son suficientes.

 

¿Qué necesitarás?

  • una toalla grande
  • un guante de baño o una esponja (opcional)
  • jabón o gel de baño para bebé
  • champú para bebé
  • un peine o cepillo para el cabello del bebé
  • un cortador de uñas si es necesario
  • linimento y crema hidratante
  • un pañal
  • ropa para cambiarlo o un pijama

 

 

¿Cómo bañar al bebé?

Puedes bañarlo con la piel directamente en contacto con el agua o envolviéndolo en un paño. Los paños para bebé Sweety Fox han sido creados para permitir este tipo de baño.

 

        El baño “clásico”

Sumerge al bebé suavemente en el agua cuidando de sostenerlo firmemente, sobre todo si todavía no puede sentarse. Para enjabonarlo, puedes hacerlo fuera del agua o directamente dentro del agua. Empieza siempre desde lo más limpio hacia lo más sucio, es decir lávale el culete al final. Puedes enjuagar al bebé con el agua del baño directamente con tu mano o con la ayuda de un recipiente o de una esponja.

 

        El baño envuelto

Esta técnica es particularmente utilizada en los prematuros pero puede usarse con todos los bebés. Permite que el niño se sienta protegido y seguro como en el vientre de su mamá.

A medida que le sacas la ropa, cúbrelo con el paño. Sumerge suavemente al bebé dentro del agua, puedes arrullarlo suavemente para relajarlo y después puedes dejar caer lentamente el paño en el agua. Al final del baño, enjuaga al bebé y ponlo en su toalla.

 


Una vez fuera del baño, envuelve al bebé en la toalla y sécalo sin frotar, en el mismo sentido que al lavarlo: desde la cabeza hasta los pies, prestando particular atención a los lugares donde se la humedad se acumula pudiendo causarle irritación (los pliegues de las nalgas, de los muslos, las axilas...).

El baño cuando el bebé empieza a crecer

A medida que el bebé crece puedes poner juguetes dentro del agua para estimularlo y transformar el baño en un momento de juego.

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